jueves, 2 de marzo de 2017

CORA CANE ESCRITORA



Fieles lectores de Cora Cané



Hace ya un tiempo, exactamente el 16 de abril de 2016, nos invadió una gran tristeza cuando ella dejó la trinchera…
La esperanza nos brotaba cuando aparecía de a ratos con ese lenguaje perfumado con el que sabía mimarnos.
Ahora que se fue definitivamente, muchos sentiremos su orfandad por su partida final.
Cora Cané nos seguirá alumbrando desde el mismo lugar, desde lo más alto.
Fue un ejemplo de vida y obra. ¡Qué tristeza siento a pesar de saber que fuiste feliz! Felicidad que extendiste a todos a través de tus maravillosos escritos.
Ella nos transmitió como nadie la sabiduría que se esconde detrás de las cosas cotidianas.
Cora ha perdido su pluma pero ha dejado sus artículos para que otros puedan seguir su camino de añoranzas, tradiciones y costumbres de nuestra cultura tan atacada por la globalización.
Sus recuerdos y sus reflexiones así como sus libros, conforman una lectura muy agradable para nuestra alma.
Desde su rinconcito en la contratapa del diario Clarín que escribía desde el año 1957, llamado “Clarín Porteño” y más antiguamente “Notas del Amanecer”, nos hacía sentir como en casa.
Algunas de sus frases reflexivas:
“Cuando se cruzan los límites, nunca se vuelve atrás”.
“Límites son los que guardan: las finezas del amor, la gracia de las palabras, el ensueño y la ilusión”.
“Lo importante: no olvidar los valores que los mayores supieron transmitir con su palabra y su ejemplo para hacernos mejores personas”.
En 1967 el Círculo Femenino la distinguió como la “Mujer del año en periodismo”.
Integró la Academia Nacional de Periodismo como miembro emérito y tiene su sitial en la Academia Argentina de la Comunicación y la Academia Porteña del Lunfardo.
En 2005 fue reconocida como Personalidad Destacada de la Cultura por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.
En diciembre de 2014, a los 91 años, dejó de escribir su columna en el diario Clarín: Ya no puedo escribir a máquina porque estoy operada de la vista, me ayuda mi nieta Cecilia en la computadora; tampoco tendría fuerzas para escribir a máquina y han sido cincuenta y siete años. Clarín Porteño ha sido una prisión, una prisión agradable, pero una prisión. Me han achacado algunos males y pasé por algunos quirófanos; en la terapia intensiva pensaba en la sección. Cuando quería relajarme un poco y adelantaba una semana, ya a los tres días tenía que retomar porque ya se fueron tres días de adelanto… Y yo no he hecho una columna fría, de oficio; ha sido muy personal, de mucho afecto, muy familiar con los lectores. Yo creo que todo cumple un ciclo en la vida. Mi cansancio es físico, no intelectual; tengo EPOC porque fumé como una bestia, aunque hace ya treinta y cuatro años que no fumo, me fatigo si tengo que caminar. Creo de verdad que el ciclo está cumplido. Y se divide en dos: mi profesión de periodista y mi vocación por la literatura: tengo catorce libros publicados, pero la literatura nunca me dio de comer; nadie come de la literatura, salvo Borges, ahora María Kodama, García Márquez, unos pocos. Y he tenido la suerte enorme de poder tener esta sección que ha sido como un diarito dentro del diario, en la que escribí siempre con total libertad. Creo que ya es necesario respirar”.
Querida Cora, periodista, escritora, poeta, esposa de Luis Cané, defensora del idioma… tu pluma, tu vieja máquina de escribir y tus lectores te extrañaremos.

Natan Blum







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