viernes, 3 de marzo de 2017

PARROQUIA DEL TRÁNSITO DE LA VIRGEN



PARROQUIA  DEL TRANSITO DE LA VIRGEN

La organización religiosa como puntal del desarrollo de la comunidad




“La parroquia está abierta a toda la comunidad. Mientras pueda estar al servicio de la gente, lo estará; por eso es iglesia, iglesia es comunidad. Estamos siempre junto al barrio. La idea es que la gente pueda venir, las puertas están abiertas”. Así se expresa el Padre Eduardo Tesone, párroco desde marzo de 2016 de la Parroquia Tránsito de la Santísima Virgen, ubicada en Perón 3333, en Balvanera. Tal como lo señala el sacerdote, esta iglesia sirve desde hace mucho tiempo como lugar de reunión de los vecinos para debatir iniciativas barriales como el Parque de la Estación y la Manzana 66 Verde y Pública, entre otras.
Fue el Cardenal Santiago Copello, primer cardenal argentino y de Hispanoamérica, quien dispuso la creación de la parroquia en base a un proyecto del arquitecto Carlos Massa mediante un decreto promulgado el 18 de diciembre de 1936. Copello se encargó de recolectar personalmente el dinero necesario y destinó su herencia paterna para la construcción del templo en homenaje a su padre. Finalmente, la iglesia fue consagrada el 12 de agosto de 1939.
El nombre con el cual fue bautizada la parroquia se refiere a “la Dormición de María cuando fue al cielo, porque María no muere, se duerme. Va en cuerpo y alma al cielo, por eso se llama Tránsito: transita hacia el cielo”, explica el Padre. La razón de ser de esta iglesia es la advocación a Nuestra Señora de Montallegro, cuyo santuario se encuentra en la comuna genovesa de Rapallo. La historia dice que el 2 de julio de 1557 la Virgen María se le apareció, en el Monte Leto, a Giovanni Chichizola un anciano campesino de Montallegro. Éste se había quedado dormido en una cueva cuando lo despertó un resplandor que lo cegó: era la Virgen, quien le mostró un pequeño cuadro donde se representaba la Dormición, le dijo que quería ser honrada a través de esa Imagen e instó a los fieles a ayunar los sábados. Al mismo tiempo, le trasmitió que deseaba que se construyera una Iglesia a su nombre en Rapallo. Chichizola encontró, efectivamente, el cuadro cerca de un arroyo y gritó “¡Milagro, milagro!”. La Imagen fue guardada en una iglesia pero a la mañana siguiente no estaba allí y fue hallada nuevamente en el lugar de la Aparición, donde tiempo después brotó una fuente de agua límpida y sanadora.
El templo de Balvanera es de estilo románico catalán con líneas simples y armoniosas. Se destaca su bellísima torre campanario que se puede divisar desde la Estación Once. Su frente es de ladrillos a la vista al igual que su interior de tres naves. Tiene tres altares en mármol blanco y rosado, muy refinado. Arriba del altar mayor se halla el altorrelieve que reproduce la Aparición de Montallegro, una imagen muy potente y conmovedora. Los altares laterales están dedicados al Sagrado Corazón y a la Santísima Virgen de Luján. También puede contemplarse en toda su majestuosidad de 4,5 m de altura el Cristo Milagroso, preciosa obra realizada por una casa de artesanía sagrada de Génova, a partir de la iniciativa de un grupo de mayoristas del Mercado del Abasto. Fue estrenado en la procesión de Nuestra Señora de Montallegro de 1948 que se celebra el primer domingo de julio y anualmente participa en el Vía Crucis del barrio y de Av. de Mayo.
Los fieles y los vecinos en general se muestran entusiasmados por el intenso empeño y el empuje que el Padre Eduardo pone tanto en mejorar las condiciones edilicias de la iglesia como en concretar proyectos auspiciosos que benefician a toda la comunidad. Esto hizo que creciera la cantidad de gente que se acerca al templo.
En los últimos meses se llevaron a cabo importantes refacciones en la parroquia. Se realizó toda la instalación eléctrica a nuevo, gracias a la donación de un matrimonio; se compraron televisores LED, micrófonos, luces; se limpiaron todos los bronces de la entrada; se colocó la Virgen de la Medalla Milagrosa en el altar. Asimismo, se arregló el portón de la calle Agüero, que estaba cerrado desde hacía varios años; ahora se puede ingresar también por allí. Además, se abrieron varios grupos parroquiales como el Scout y el grupo para chicos con capacidades diferentes. Se conformó un equipo de fútbol que juega los domingos a la tarde y la idea es que participe en algún torneo. Este año se planea constituir un centro cultural por la calle Agüero, donde se van a enseñar guitarra, danza, cocina, pintura y se van a brindar charlas sobre adicciones, entre otros temas.
Las misas tienen lugar de lunes a sábados a las 19 y los domingos a las 10:30 y 19 horas. Se desarrolla una feria americana los miércoles y viernes de 16 a 18. Todo lo recaudado se destina a comprar alimentos para los más necesitados.
El Padre Eduardo tuvo el privilegio de visitar al Papa Francisco en 2014: “El encuentro fue muy bueno, desayunamos juntos, conversamos. Me preguntó acerca de mi labor en la anterior parroquia. Tengo una relación cercana con él: cuando murió mi mamá, en 2013, me llamó para darme el pésame. Todos los sacerdotes de Buenos Aires teníamos un estrecho lazo con él cuando era nuestro arzobispo”, rememora emocionado.

                                                                  Laura Brosio