lunes, 2 de enero de 2017

BUENOS AIRES CONTAMINADO



En Buenos Aires los aires no serán tan buenos en el 2017





Tras el advenimiento de la maldita ley de creación de la Agencia de Bienes del Estado, todo un instrumento de transferencia de tierras públicas al negociado especulativo inmobiliario, todo es efímero para la calidad de vida ciudadana.
Se planea ahora un nuevo Código de Planeamiento Urbano a medida de la ley, con más torres incontrolables en alturas insólitas, tipo Puerto Madero, y se relega el espacio público y los espacios verdes.
Sin embargo, la jueza Elena Liberatori concedió un amparo presentado por los vecinos, garantizando su participación en la discusión del nuevo Código Urbano, todo un importante progreso.
A pesar de los mensajes engañadores del gobierno local sobre una plaza a sólo tres cuadras de cada porteño, poco se está haciendo en la materia. Por ejemplo Almagro sólo cuenta a lo largo y a lo ancho de su territorio con una sola plaza, abarrotada los fines de semanas soleados.
 El “Parque de la Estación” en Balvanera, recién conquistado, así como el de la Manzana 66, son insuficientes ante el avance de las construcciones indiscriminadas.
El acreditado arquitecto Osvaldo Guerrica Echeverría, presidente de la Asociación Amigos del Lago de Palermo, denuncia que “la intención es ir hacia una mayor compactación de lo edificable con lo edificado, vía igualación de alturas y volúmenes de lo construido con lo que se va a construir. Eso significa peores condiciones de habitabilidad para los ocupantes de viviendas o lugares de trabajo, es decir departamentos y oficinas con poca ventilación y menos iluminación natural”.
Todo se agrava con la escasa y obsoleta infraestructura de gas, luz, agua y desagües, todo concentrando grandes proporciones de tierra en escasas manos, agudizando la crisis habitacional, expulsando a los sectores de clases bajas hacia el interior y a los extranjeros, con una mirada xenófoba, hacia sus países limítrofes.
En Caballito, por ejemplo, se insiste con un proyecto ya rechazado cuatro veces en la Legislatura, un faraónico shopping que se adjudicaría a la multinacional IRSA, al que se suman las 16 hectáreas del Tiro Federal de Núñez, en ambos casos se perderán espacios verdes tan necesarios y urgentes para mejorar la calidad de vida del habitante metropolitano.
Esperemos que la Legislatura tome conciencia y dimensión del estado grave de situación y no acepte esta nueva ola privatizadora indiscriminada, en la que el “verde” sólo estará pintado en ciertas terrazas o en las cada vez más raleadas macetas de los estrechos balcones de los porteños.

                                              Marta Romero