lunes, 2 de enero de 2017

EL PALAZZO ROSSINI



El PALAZZO ROSSINI ANTIGUO EDIFICIO DE LA "SOCIETÁ ITALIA UNITA"   





Balvanera es una caja de sorpresas para quienes sean capaces de mirar un poco más allá de lo inmediato. Un sinfín de edificios, cúpulas, frisos, antiguas casonas y hasta desconocidos palacetes, como el más notorio, el Palacio del Congreso Nacional, aunque no es el único, se encuentran minimizados tras marquesinas y carteles publicitarios que ocultan su dimensión.

Todo está disponible en la ciudad, todo está al alcance de nuestros ojos, dispuesto para ser admirado, cada pedazo de la porteñísima ciudad y de nuestros barrios guardan secretos e historias que muchos no conocen, y que vale la pena saber de buena tinta para estremecernos de nostalgia y melancolía.

No sólo se ven palacios en los barrios adinerados de la ciudad, cuna del bacanaje y el derroche, como Recoleta y Belgrano, también los hay en otros lugares de Buenos Aires, de tufillo arrabalero, zonas que se fueron transformando históricamente y componen barrios populares, y también comerciales, como Balvanera.

El porteño más desprevenido no saldrá de su asombro al dar cuenta de una reliquia palaciega del pasado, el “Palazzo Rossini” de la calle Cangallo (hoy Tte. Gral. Juan D. Perón) 2535, que aún perdura obstinadamente como mítico refugio del tango, el baile más pasional de los argentinos.

Menos visible es aún su interior y su origen, que data del año 1878, en plena zona del Once mercantil y bullicioso los días de semana en las horas pico.

 
HISTÓRICA ENTRADA EN 1910


Este palacio construido y bautizado en honor al notable compositor italiano Gioacchino Antonio Rossini, nació como edificio de la Societá Italia Unita en el barrio de Balvanera y fue uno de los tantos espacios sociales, culturales y artísticos construidos por la comunidad italiana que arribó a la Argentina como consecuencia de la inmigración de fines del siglo XIX.

En la primera década de 1900, el lugar albergaba a compañías de óperas que deslumbraban con el complemento de la importante acústica de la sala, era la interpretación del “bel canto”, las arias de los más afamados compositores europeos.

En 1910 sus instalaciones fueron marco de L´Operetti, una agrupación de cantantes de ópera. Por la belleza del edificio y la importancia de su escenario a la sala se la conocía como Palazzo Rossini, y allí se podían escuchar obras del compositor italiano autor de numerosas óperas, como "El barbero de Sevilla" y "Guillermo Tell", e igualmente las mejores arias de Puccini y Verdi, entre otros famosos de la operística internacional.

A partir de 1916 estos espectáculos se trasladaron al novísimo Teatro Colón, con lo que el Palacio Rossini comenzó a funcionar como la Milonga Italia Unita, cristianizándose, tal vez, en la Primera Casa de Tango de alto nivel de Buenos Aires. Allí se dieron cita figuras representativas de la música ciudadana, como Osvaldo Pugliese, Aníbal Troilo, Juan D’Arienzo, Ángel Vargas, Alberto Castillo y hasta Carlos Gardel sacaron lustre al lujoso escenario de fina madera importada y lustrosa.

Todos los materiales utilizados en su construcción fueron traídos de Italia, como entonces se solía hacer para estos lujosos palacetes.

EL GRAN SALÓN COMEDOR


El edificio fue distinguido, con justicia, como “Sitio Histórico” por el GCABA en el año 2011.

Allí recrearon con sus instrumentos y sus voces prodigiosas los más famosos artistas del 2x4, y almacenó asimismo historias de papusas, mistongos, cafishos, percantas, pitucos y pebetas. A su ingreso al lugar según anécdotas de noctámbulos tangueros, en el piso se notaban algunas baldosas más gastadas que el resto, la razón era que allí se detenían las damas, mientras el caballero pasaba por la boletería para adquirir su entrada.

Luego de permanecer cerrado durante muchos años, hacia el 2004 el Palacio abandonó la oscuridad que presagiaba marcarle un penoso final, fue restaurado a nuevo y el complejo de 2.500 metros cuadrados de superficie reabrió sus puertas con otro nombre, “Sabor a Tango”, y nuevamente la música ciudadana volvería a constituir el espectáculo musical en que cada función condensa la nostalgia de la canción popular que enciende la pasión tanguera.

También, evocando épocas gloriosas, este petit théâtre muestra un gran salón comedor con capacidad para quinientas personas y un palco superior, ambos iluminados delicadamente, revestidos con molduras. La planta principal está flanqueada por una interesante colección de pinturas.

El complejo se complementa con un salón de baile de cómodas dimensiones donde se evocan los inconfundibles conventillos de la ribera, también de origen italiano. En el lugar, bajo la luz de los faroles, las clases de tango para principiantes logran que hasta el más patadura se sienta, por un rato, dueño de la danza.
En la parte delantera del edificio funciona en horas de la mañana y al mediodía un desayunador y un salón comedor para la inmensa marea humana que llega del interior en grandes ómnibus, y que deambula por la zona para efectuar sus compras a precios “del Once” y vender en sus lejanos pagos, aunque los más, se conforman con saborear rápidamente un sándwich o unas empanadas devoradas mientras continúa su rutina diaria o semanal. 

FRENTE ORIGINAL EN CANGALLO (HOY PERÓN) 2535


El Palacio Rossini, en un antes y después de su abundante historia, con cada función, cuando se alza el telón, pasan los distintos personajes que transitaron los empedrados de Buenos Aires, renace en la piel de los artistas, bailarines, cantantes y orquesta el ensamble al unísono de cortes, quebradas, partituras y metáforas entonadas al ritmo canyengue del bandoneón, el teclear del piano, o la percusión del violín, como lo era primitivamente la resonancia de las gargantas vigorosas de tenores y sopranos.

Tanto ayer como hoy vuelve la música en todos sus géneros a apropiarse del alma del barrio, del alma de la ciudad, del alma de la Italia lejana, de la noche porteña y del mismo modo de la noche gringa.

Se confirma para quienes lo deseen, que en este coliseo de Balvanera hay música para rato y también hay detrás de ella una tupida historia para contar, salvaguardar y divulgar.



                            Miguel Eugenio Germino





Fuentes:


-http://detallesdebuenosaires.blogspot.com.ar/2011_11_01_archive.html

-http://tangotix.com/products/sabor-a-tango

-http://www.tangoymilo