lunes, 1 de agosto de 2016

EL NORMAL SUPERIOR MARIANO ACOSTA



La Escuela Normal Superior “Mariano Acosta”



La escuela pública, ese inagotable pilar de la sociedad argentina
La Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas N° 2 “Mariano Acosta” es una de las escuelas más tradicionales del país, con 142 años de historia. Es una institución estatal dependientedel Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.Ubicada en el barrio de Balvanera, en Gral. Urquiza 277, alberga a 3000 alumnos y cuenta con cuatro niveles de enseñanza: inicial, primario, secundario y terciario. Fue la primera escuela de maestros varones y el tercer normal, ambos a nivel nacional.
El establecimiento se creó a través de un decreto dictado el 16 de junio de 1874, luego de ser aprobado por la Legislatura el proyecto correspondiente enviado por el entonces gobernador bonaerense, Mariano Acosta. Su primera sede provisoria funcionó en el barrio de Monserrat, en una casa alquilada, situada en Balcarce y Adolfo Alsina (antes Potosí), conocida como la Casa de Cambaceres. En 1889 se trasladó al edificio actual y definitivo, diseñado por el reconocido arquitecto italiano Francesco Tamburini. Tomó el nombre de “Mariano Acosta” en 1924, en tributo a su fundador. En 1999 fue declarada Monumento Histórico Nacional.
La Profesora Raquel Papalardo es la rectora del establecimiento desde 2007. Ingresó a la escuela en 1977 como docente de Geografía y desde ese momento sigue firme luchando por su querido “Acosta”.“Esta escuela es la historia de la educación argentina porque nació antes de la Ley 1420 (de educación común, laica, gratuita y obligatoria, sancionada en 1884). Acá se recibieron Marechal, Cortázar, Discépolo, Varsavsky, Sadovsky, David Viñas. Fueron ilustres, aunque vinieran de familias muy humildes. Acá venían los pobres, se les daba una beca para que pudieran terminar sus estudios.Es un orgullo dirigir esta escuela pero también una gran responsabilidad porque es una institución muy grande y compleja, con una activa participación política. Es muy difícil conformar a todos, uno hace lo que le parece correcto,siempre priorizando la formación de los chicos”, expresa con modestia.

LA RECTORA PAPALARDO

El 2004 fue un año clave porque comenzó un notable deterioro edilicio que se intentó paliar con algunas obras. Sin embargo, lo único que se logró fue empeorar la situación: no se utilizaron materiales de calidad, las reformas no fueron bien hechas y algunas ni se terminaron. Como si esto fuera poco, se robaron elementos que nunca se recuperaron: columnas, pisos calcáreos, rejas y hasta un ascensor antiguo.Estas falencias tuvieron una consecuencia nefasta: el 3 de mayo de 2007 se cayó el cielorraso de un aula porque estaba mal colocado. Afortunadamente, no había nadie en el lugar.“Hubo una caída desde lo edilicio y eso trajo consigo un daño enorme en lo pedagógico porque no se podía dar clase, había que ir rotando de aula, los golpeteos permanentes de los martillos, las máquinas…”, se lamenta la rectora.Durante cuatro meses, alumnos y docentes debieron abandonar el edificio y distribuirse en ocho sedes dentro de la ciudad. Finalmente, la restauración se retomóen 2010 y se culminó tres años después.
A partir de ese triste hecho de 2007, la escuela comenzó una nueva etapa en la cual desde el rectorado se propuso rescatar la memoria institucional, consolidar la unidad académica y generar proyectos para abrirse hacia la comunidad. El resultado fue la creación de los Espacios de Memoria, cuyo cometido es recobrar la historia de la escuela y de la educación argentina: el Archivo Histórico, la Biblioteca Histórica –con valiosos volúmenes antiguos- y el Museo Leopoldo Marechal, a través de los cuales se efectúan investigaciones, publicaciones, videosy se participa en la Noche de los Museos. Lo que hicimos fue recuperar, recuperar y recuperar. Recuperar lo pedagógico y lo edilicio. Exploramos la memoria histórica y la reciente. Hicimos una búsqueda y un cruce de datos con organismos de Derechos Humanos por lo cual se pudo determinar que hay 38 ex alumnos desaparecidos”, explica la rectora Papalardo. En homenaje a ellos, en la entrada de la institución se colocaron seis baldosas con sus nombres en 2012.
La escuela se encuentra en un momento de transición ya que desde el año pasado comenzó a regir el nuevo plan de la escuela secundaria que, según la rectora, tiene muchas deficiencias porque se le quitan horas a las asignaturas humanísticas y científicas en beneficio de una visión orientada al mercado.
El establecimientoofrece varias actividades extracurriculares que apuntan a una formación integral: teatro, cine, coro, concurso literario, olimpíadas de Matemática y Filosofía, cursos y talleres. Además, dispone de una radio propiaque sale por Internet, Acosta Radio, en la cual participa toda la comunidad educativa.Asimismo,se vincula con los vecinos a través del espacio barrial Circuito Marechal.
La Profesora Papalardo es una fuerte defensora de la escuela pública: “La educación es un puntal en Argentina y ese puntal es la escuela pública. Es importante porque es para todos, sin distinción de raza, credo, clase social. La escuela pública iguala porque todos tienen el mismo punto de partida. En nuestro caso, el Estado está ausente porque no manda recursos desde hace nueve años. El mantenimiento edilicio se lleva a cabo gracias a la ayuda de la Cooperadora”.
                                                                                          
                                                                                                Laura Brosio