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PRIMERA PAGINA Nº 265 - JULIO DE 2017

lunes, 1 de agosto de 2016

EL REVOLUCIONARIO "PLAN DE OPERACIONES" DE MARIANO MORENO





EL 30 DE AGOSTO DE 1810
MARIANO MORENO ALUMBRA SU PLAN
REVOLUCIONARIO DE OPERACIONES



Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila”
                                                   Mariano Moreno


Analizar críticamente la historia es un difícil y riesgoso juego de audacia e inteligencia, se llega a la conclusión de que, primero se la esconde, luego se la niega y por último se la desacredita, así “la historia se repite”, lo que no es un slogan.
El juego es tan riesgoso que Mariano Moreno perdió la vida por la osadía de pensar en adelantado y de haber creado un documento encargado y aprobado por unanimidad en La Primera Junta: “El Plan Revolucionario de Operaciones”, muchos años antes de que Carlos Marx elaborara su teoría hoy también imputada como maléfica.


DEL JACOBINO MORENO A CARLOS MARX

Mariano Moreno fue un jacobino de la historia. Los jacobinos (en francés, jacobins) eran los miembros del grupo político de la Revolución francesa llamado Club de los Jacobinos, cuya sede se encontraba en París, en el convento de los frailes dominicos. Eran republicanos (cuando republicano era una mala palabra), defensores de la soberanía popular, propugnaban el sufragio universal, su visión de la indivisibilidad de la nación y defendían un estado centralizado.
Se los confunde maliciosamente con “el terror”, en parte debido a la leyenda negra que divulgó la reacción termidoriana (detractora de aquella revolución) sobre Robespierre. En el siglo XIX, el jacobinismo fue la fuente de inspiración de los partidos republicanos que promovieron la Segunda y la Tercera República Francesa.
Advertía Marx en su libro “El 18 de Brumario de Luis Bonaparte”, que la historia se repite primero como tragedia y después como farsa, completando escritos anteriores de Hegel.
Moreno pierde la vida en alta mar, tras un sospechoso encargo de la Primera Junta en Londres. Felipe Pigna analiza pormenorizadamente el hecho en su biografía de Mariano Moreno: En julio de 1810, también La Junta había encargado a Moreno la redacción de un Plan de Operaciones, destinado a unificar los propósitos y estrategias de la revolución. Moreno presentó el plan en agosto, y le aclaró a su auditorio que no debía “escandalizarse por el sentido de mis voces, de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar a toda costa. Para conseguir el ideal revolucionario hace falta recurrir a medios muy radicales".
En el Plan de Operaciones, Moreno propuso promover una insurrección en la Banda Oriental y el Sur del Brasil, seguir fingiendo lealtad a Fernando VII para ganar tiempo, y garantizar la neutralidad o el apoyo de Inglaterra y Portugal, expropiar las riquezas de los españoles y destinar esos fondos a crear ingenios y fábricas, y fortalecer la navegación. Recomendaba seguir "la conducta más cruel y sanguinaria con los enemigos para lograr el objetivo final: que era la independencia absoluta de España”. A poco de asumir el nuevo gobierno, se habían evidenciado las diferencias entre el presidente, Saavedra, y el secretario Moreno que encarnaba el ideario de los sectores que propiciaban algo más que un cambio administrativo. Se proponían cambios económicos y sociales más profundos. Moreno pensaba que la revolución debía controlarse desde Buenos Aires, porque el interior seguía en manos de los sectores más conservadores vinculados al poder anterior. "El gobierno antiguo nos había condenado a vegetar en la oscuridad y abatimiento, pero como la naturaleza nos ha criado para grandes cosas, hemos empezado a obrarlas, limpiando el terreno de tanto mandón ignorante".
El 26 de agosto de 1810, a pocos meses de instalarse, la Junta debe tomar una difícil decisión, el fusilamiento de Liniers, alzado en armas contra la revolución; Juan José Castelli será el encargado de hacer cumplir la orden. Luego, a pedido de Belgrano y a fin de evitar futuras asonadas, la Junta encargó a su secretario de Guerra, Mariano Moreno, la redacción de dicho Plan. El 30 de agosto Moreno finalizó la redacción del mismo que fue aprobado por unanimidad de la Junta en sesión secreta. El 12 de septiembre Moreno impartió las órdenes secretas a Castelli para que se hiciera cargo del Ejército del Norte, fusilara a los contrarrevolucionarios de Potosí y el Alto Perú y tratara de marchar hasta Lima. El 7 de noviembre el Plan comienza a dar frutos y las fuerzas patriotas derrotan a los realistas en Suipacha. El 15 de diciembre, Balcarce, cumpliendo las órdenes de Castelli y Moreno, fusila a Nieto, De Paula Sanz y J. Córdoba, jefes de la represión a los levantamientos alto peruanos de 1809 y brutales esclavistas de indios.
El primer asesinato político de la patria fue sin dudas el que le asestaron a Moreno y a todo lo que él representaba. Las ideas de igualdad, justicia social, anti esclavismo, independencia económica y soberanía política vienen de sus acciones e ideas. Por ello, al Plan revolucionario y jacobino de Moreno se le opuso el plan para asesinarlo. Así lo cuenta Felipe Pigna: “Cornelio Saavedra, moderado y conciliador con las ex autoridades coloniales, había logrado imponerse sobre Mariano Moreno. Para desembarazarse de él lo envió a Europa con una misión relacionada con la compra de armamento. Moreno aceptó, quizás con la intención de dar tiempo a sus partidarios para revertir la situación, y acaso también para salvar su vida”.
Saavedra dio su versión de los hechos en una carta dirigida a Chiclana el 15 de enero de 1811: "Me llamó aparte y me pidió por favor se lo mandase de diputado a Londres: se lo ofrecí bajo mi palabra; le conseguí todo: se le han asignado 8.000 pesos al año mientras está allí, se le han dado 20.000 pesos para gastos; se le ha concedido llevar a su hermano y a Guido, tan buenos como él, con dos años adelantados de sueldos y 500 pesos de sobresueldo, en fin, cuanto me ha pedido tanto le he servido". La fragata inglesa Fama soltó amarras el 24 de enero de 1811. A poco de partir, Moreno, que nunca había gozado de buena salud, se sintió enfermo y le comentó a sus acompañantes: "Algo funesto se anuncia en mi viaje...". Las presunciones de Moreno no eran infundadas.
Resulta altamente sospechoso que el gobierno porteño hubiera firmado contrato con un tal Mr. Curtis el 9 de febrero, es decir, quince días después de la partida del ex secretario de la Junta de Mayo, adjudicándole una misión idéntica a la de Moreno para el equipamiento del incipiente ejército nacional. El artículo 11 de este documento aclara "que si el señor doctor don Mariano Moreno hubiere fallecido, o por algún accidente imprevisto no se hallare en Inglaterra, deberá entenderse Mr. Curtis con don Aniceto Padilla en los mismos términos que lo habría hecho el doctor Moreno". Al poco tiempo de partir Moreno hacia su destino londinense, Guadalupe, (su esposa), había recibido en una encomienda anónima un abanico de luto, un velo y un par de guantes negros, comenzó a escribirle decenas de cartas a su esposo. En una de ellas le decía: "Moreno, si no te perjudicas, procura venirte lo más pronto que puedas o hacerme llevar porque sin vos no puedo vivir. No tengo gusto para nada de considerar que estés enfermo o triste sin tener tu mujer y tu hijo que te consuelen; ¿o quizás ya habrás encontrado alguna inglesa que ocupe mi lugar? No hagas eso Moreno, cuando te tiente alguna inglesa acuérdate que tienes una mujer fiel a quien ofendes después de Dios".
La carta estaba fechada el 14 de marzo de 1811, y como las otras, nunca llegó a destino. Mariano Moreno había muerto hacía diez días, tras ingerir una sospechosa medicina suministrada por el capitán del barco. Su cuerpo fue arrojado al mar envuelto en una bandera inglesa. Guadalupe le siguió escribiendo sus fogosas cartas. Se enteró de la trágica noticia varios meses después, cuando Saavedra lanzó su célebre frase: "Hacía falta tanta agua para apagar tanto fuego". Una segunda interpretación de la frase alude a que los boticarios de la época solían describir los síntomas producidos por la ingesta de arsénico como a un fuego que quema las entrañas.


LA REVOLUCIÓN CON QUE SOÑABA MARIANO MORENO
La reedición de su “Plan Revolucionario de Operaciones” pone al desnudo una parte de la historia ocultada durante años.

 Negado durante más de un siglo e ignorado en los manuales escolares, el Plan Revolucionario de Operaciones de Mariano Moreno contiene el pensamiento político del secretario de la Primera Junta y refracta sus inclinaciones jacobinas, dándole luz a uno de los períodos más controvertidos de la historia argentina. Ese programa político de Moreno que le encargó la Primera Junta y que pasó rápidamente al olvido en la medida en que se impusieron las tendencias más conservadoras entre los revolucionarios de 1810.
El primer manuscrito conocido del Plan Revolucionario de Operaciones apareció hace más de un siglo en el Archivo de Indias de Sevilla, cuando Eduardo Madero investigaba viejos documentos para preparar un proyecto de construcción del Puerto Nuevo.
Sabedor de la importancia que poseía el documento hallado, Madero le envió una copia al general Bartolomé Mitre, quien por entonces se hallaba escribiendo una biografía sobre Moreno. Sin embargo Mitre ocultó su existencia, luego lo tildó de apócrifo y finalmente dijo haberlo extraviado. También lo conocieron y lo escondieron Vicente Fidel López y Deán Funes, ya que la existencia del mismo trastocaba la ideología aceptada como “historia oficial” por los vencedores de Caseros y particularmente por los de Pavón.
El contenido del plan negaba toda la construcción teórica idealizada por el cruel verdugo del pueblo paraguayo y de los paisanos federales. Negaba todo sentido a la línea Mayo-Caseros urdida por Mitre y Sarmiento y destruía un falso ícono de la historiografía de los vencedores de la nación federal.
Por el contrario, el plan vinculaba mucho más a la Revolución de Mayo con el accionar de San Martín en Mendoza, en Chile y en el Perú y especialmente con el gobierno de Juan Manuel de Rosas, al punto que los más estrechos colaboradores de Moreno, su hermano Manuel y el general Tomás Guido (éste, después, secretario privado del general San Martín) serían a su vez estrechos colaboradores de Rosas durante todo su gobierno.
 El debate era entonces y sigue siendo el concepto de revolución y la necesidad de recurrir al terror político para sostener el incipiente alarde de independencia casi sin sustento geográfico y rodeado de enemigos. Moreno también se preguntaba en su plan “de qué sirven, verbigracia, quinientos o seiscientos millones de pesos en poder de otros tantos individuos, si aunque giren, no pueden dar el fruto ni el fomento a un Estado” que debería “facilitar fábricas, ingenios, aumento de la agricultura” además de “fomentar las artes, navegación, etcétera”. Para Moreno había que destruir a los enemigos de la frágil y naciente revolución a cualquier precio. Si era preciso, “convenciendo” a los indecisos “del interior” (los que luego lo desplazarían del poder) esencialmente con el terror, aplicado como método revolucionario.
Finalmente el Plan de Operaciones rescatado fue reeditado por el sello Perfil, luego de que transcurrieran 26 años desde la aparición de su anterior edición, en septiembre de 1973 por la editorial Plus Ultra. De ese Plan Revolucionario de Operaciones Paul Groussac sostuvo que sólo podía ser obra “del alma de un malvado apareada a la inteligencia de un imbécil”. Lejos de admitir la autoría de Moreno, para entonces ya convertido en un “prócer” de bronce o mármol, Groussac afirmó que su autor debía haber sido “un mistificador o un demente”.
El Plan Revolucionario de Operaciones recobra así su valor histórico vigente, para reflotar la polémica sobre el perfil revolucionario de los patriotas de Mayo, a quienes la historia oficial pasteurizó suficientemente como para convertirse en íconos escolares.
Desde el prólogo, el escritor Martín Caparrós afirma que este documento sigue siendo “el texto más discutido de la historiografía patria” y que “por décadas generaciones de historiadores sostuvieron que jamás pudo haber salido de su pluma semejante propuesta, que era una falsificación”.
A más de doscientos años de su "misteriosa muerte", Mariano Moreno continúa incomodando a los factores de poder y son muchos los que procuran borrarlo de la historia o minimizar su actuación tildándolo de burócrata o sanguinario, igualmente seguir negando su autoría de aquel documento, o restarle trascendencia.
 El autor del Plan Revolucionario de Operaciones fue, junto con Manuel Belgrano, Hipólito Vieytes, Monteagudo y Juan José Castelli, uno de los notables exponentes del pensamiento más progresista de la época en estas tierras, de una forma de pensar e intervenir que se oponía a la ideología escolástica-colonial que repudiaba la ciencia, el conocimiento experimental y, por lo tanto, todo lo que ayude a impulsar los cambios.

Miguel Eugenio Germino


Fuentes:
--http://www.mdzol.com/nota/297956-la-patria-empezo-con-el-asesinato-del-mayor-revolucionario
--http://www.elhistoriador.com.ar/biografias/m/moreno.php
--http://www.pagina12.com.ar/1999/99-07/99-07-25/pag30.htm








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