domingo, 7 de agosto de 2016

EL RUIDAZO II MAS HEBE DE BONAFINI




 4 DE AGOSTO “EL DÍA EN QUE MANDARON PARAR LA MANO A MACRI”









EL RUIDAZO II



Desde temprano el 4 de agosto pasado “pintaba” como un día de lucha en todos los terrenos, “movió la pelota” la  histórica y siempre valiente   Hebe de Bonafini, con su rebeldía a presentarse ante jueces cómplices del  sistema, “¡¡¡Macri pará la mano!!!” declaró en Plaza de mayo, y pronto los 50 militantes que la respaldaban se convirtieron en 5000, y la custodiaron  la Casa de las Madres en congreso.

Durante horas primó el desconcierto hasta que “El Juez”, mal que le haya pesado tuvo que desistir en el intento.

Mientras se incrementaban las columnas de militantes solidarios con Hebe, en los 100 barrios porteños, en las principales ciudades del  gran Buenos Aires y de todas las provincias del mapa se preparaba “El Ruidazo II”.

CACEROLAS,  PITOS, MATRACAS, PANDERETAS, REDOBLANTES, BOMBOS Y CENTENARES DE OBJETOS RUIDOZOS PUSIERON A PRUEBA EL INGENIO POPULAR.   

El tarifazo no pasará, por más que les duela al macrismo y los seguidores de Cambiemos, entre ellos los entusiastas radicales venidos a casi nada y diezmados en el apoyo al gobierno, y contra el pueblo.  No les alcanzó con el fracaso de de La Rua, ¡van por más!    

En las comunas 3 y 5 fueron decenas las esquinas donde se juntaron cientos de vecinos para manifestarse contra las impagables facturas de luz, gas, y agua, que se suma a la imparable carestía de vida, mientras los despidos se suceden a más de varios centenares diarios. ¡Hasta cuando!, ¡Hasta donde! se pretenderá provocar al pueblo, que ya está enardecido.

Finalmente  el asunto recaló en “La Corte” ¿Qué harán los cortesanos con el hierro candente? ¿Tendrán el coraje de ratificar los  tarifazos?  O escucharán ésta vez la voz de los de abajo, Hasta ahora solo escucharon la voz de los de arriba.

La historia se va tejiendo hora a hora, día tras día y es difícil predecirlo, lo trascendental es que estos señores, de tribunales, como los otros señores de La Rosada, como los señores más encumbrados aún de la Sociedad Rural y de la Unión Industrial sepan que hay un pueblo movilizado y decidido a resistir.



                                                                          Miguel Eugenio Germino