El 15 de enero de 1976 era secuestrado y desaparecido Alberto Caffaratti (29 años), miembro del Comité Central del Partido Comunista y dirigente del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, por orden del genocida Luciano Benjamin Menéndez en coordinación con la Triple A.
Periódico Primera Página
Nació como medio alternativo en septiembre de 1993. Refleja la identidad y la historia de los barrios de Balvanera, Almagro, y alrededores brindándo un instrumento de ayuda a mejorar la calidad de vida. En el año 200l recibió el Primer Premio de la “Orden Civil Heráldica de la Amistad”, entre más de 130 Barriales de Capital y Gran Bs As, además el Premio Mario Bonino UTPBA 2012, Palmiro Vanoli 2012 y 2014, y otros. Se lo encuentra en más de 350 lugares, y es de distribución gratuita.
martes, 20 de enero de 2026
LOS CRIMENES DE LA DICTADURA CIVICO MILITAR ECLESIASTICA
lunes, 19 de enero de 2026
EL NOBEL REGALADO DE CORINA VUELTO A REGALAR A TRUMP
¿Se puede regalar un premio Nobel como hizo María Corina Machado con Trump? (y la indignación que despierta en Noruega)

Fuente de la imagen,Getty Images
- Autor,Redacción
- Título del autor,BBC News Mundo
- Tiempo de lectura: 7 min
Para un presidente a quien le encanta pararse frente a las cámaras, la visita de la líder opositora venezolana y premio Nobel de la Paz María Corina Machado fue, como mínimo, atípica.
Fue un encuentro a puertas cerradas, que se desarrolló lejos de la presencia de los periodistas.
"Sepan que contamos con el presidente Donald Trump para la libertad de Venezuela", comentó Machado poco después de la reunión.
"Me impresionó mucho lo claro que está. Cómo conoce la situación de Venezuela, cómo le importa lo que está sufriendo el pueblo de Venezuela", añadió más tarde, al salir de una reunión con un grupo de legisladores en el Capitolio.
Pero no fue solo generosa en elogios con el presidente Donald Trump: durante el encuentro le obsequió la medalla del Nobel de la Paz que recibió en diciembre como "un reconocimiento por su compromiso único con nuestra libertad".
"Le dije: 'Hace 200 años, el general Lafayette le entregó al presidente una medalla con la cara de George Washington a Simón Bolívar, que siempre atesoró. Justo 200 años después, la gente de Bolívar le está devolviendo a Washington una medalla en reconocimiento", explicó la opositora.
"El hecho de que este gesto tenga lugar dos siglos después, casi como un espejo histórico, le otorga un poder simbólico excepcional", agregó Machado en un comunicado publicado tras el encuentro.
domingo, 18 de enero de 2026
MILAGRO SALA 10 AÑOS PRESA POLITICA
Milagro Sala; 10 años presa para disciplinar a un pueblo entero
Una caravana por la libertad de Milagro Sala, que empezó en Buenos Aires y terminó en La Plata, volvió a denunciar el uso del Poder Judicial como herramienta de disciplinamiento político. Crónica de una prisión que buscó castigar a una dirigente, pero también a todo un pueblo.

“Che, Milagro, muchas gracias, porque no bajaste los brazos y luchaste por la dignidad”, se escucha al mediodía en la ciudad de La Plata, cerca de la Casa de Gobierno y de la Legislatura de la provincia de Buenos Aires.
El canto es potente, acompasado por bombos atronadores que unas 20 personas golpean juntas bajo el sol: las pieles oscuras, las gargantas emocionadas con el ritmo de copla que le ponen a la letra. Encabezan la marcha por los 10 años que Milagro Sala lleva presa, por “el machete judicial”, como dice otro canto o porque “no le perdonaron que haya puesto en el banquillo a Blaquier, no le perdonan que nos haya visto a quienes estábamos afuera del sistema, ella fue la que nos dio inclusión”, como describe Carmen, una tupaquera de Ledesma (Jujuy) que se tuvo que venir a Buenos Aires cuando su líder fue detenida
No le perdonan, dice la mujer que tiene en el mismo cartel a Milagro y a Cristina de un lado, y a Santiago Maldonado y Rafael Nahuel del otro. ¿Y acaso son delitos esas acciones que describe? Olga Aredez marchaba sola en la plaza de Ledesma por su marido secuestrado y desaparecido durante el Apagón por el que fue imputado Carlos Blaquier, cómplice necesario de los crímenes de lesa humanidad cometidos en su ingenio, llamado igual que el pueblo.
Fue la Tupac Amaru la que empezó a acompañarla; después llegaron viajeros de todo el país que iban específicamente a eso. Milagro fue más allá y entró al Palacio de Justicia de Jujuy para exigir que se agilice ese juicio. Como dice Carmen, no se lo perdonaron y hasta el día de hoy le siguen endilgando causas con el único objetivo de tenerla bajo la tutela del Poder Judicial de la provincia: castigo sobre castigo. “La mancillaron porque se le ocurrió que un coya podía tener salud”, insiste Estela, otra tupaquera.

Es difícil hablar entre el sonido de los bombos y los cantos. Tres cuadras de manifestación llegan frente a la catedral de La Plata bajo el sol de enero, con las banderas de la Tupac y de otras organizaciones que acompañan: el sindicato al que Milagro pertenece, ATE; Suteba; Sipreba; banderas con la figura de Hebe de Bonafini, de Norma Pla, del Frente Barrial Milagro Sala. Estela Díaz, ministra de Mujeres y Géneros de la provincia, se las arregla igual para hacer oír su voz caminando sobre un borde de sombra que se hace esquivo:
“Jujuy fue un laboratorio represivo que vino a debilitar las democracias en Argentina y en Latinoamérica. Nosotras lo supimos cuando detuvieron a Milagro, un mes después de que Mauricio Macri se convirtiera en presidente. Morales —entonces gobernador de Jujuy— fue cirujano en ese proceso que fue quirúrgico: montó un sistema de delación policial, de detenciones incluso sin identificación. Nosotras, desde la CTA, armamos inmediatamente el Comité por la Libertad de Milagro. Me acuerdo que viajábamos y nos seguían móviles sin patente. Había un sistema de intimidación que después profundizaron con la reforma de la Constitución y cuando la población originaria se levantó. Saben que tienen que aplicar un disciplinamiento fuerte, porque fuerte es la resistencia. Por eso Milagro sigue presa: porque no toleran liderazgos populares transformadores”.
“Ocho mil viviendas, tres fábricas —textil, de metales torneados, de ladrillos— que le dieron trabajo a cuatro mil quinientas personas; escuelas primarias y secundarias; postas de salud especiales para personas con discapacidad; centros recreativos con piletas de natación y otros deportes: así fue la obra de Milagro que destruyeron deliberadamente”, decía al comienzo el documento de la Mesa de Organismos de Derechos Humanos que leyó al final del recorrido María Elena Naddeo, integrante de la APDH, quien llevó también el abrazo de Taty Almeida y Estela de Carlotto.

En la Plaza Moreno se colgaron de los árboles algunas fotos de esas obras, de gente trabajando bajo el sol del noroeste, donde el celeste de una pileta para refrescarse parece un espejismo. Esa ilusión que hizo real esta mujer a la que llaman “la flaca”, dura para resistir el hostigamiento, los obstáculos, incluso la pérdida de un hijo y de su compañero de vida durante estos diez años de cautiverio.
“Quienes sostuvimos el reclamo por Milagro —dice Naddeo— visitamos a Alberto Fernández para pedirle el indulto y no se animó. Los sectores populares vieron esa falta de coraje de la dirigencia política y eso generó una gran desmoralización”. Un efecto colateral del lawfare, del uso de las herramientas judiciales, pero sobre todo de jueces y fiscales dispuestos a forzar la prueba y la ley para perseguir a líderes políticos populares: una estrategia que está más viva que nunca.
FUENTE: EL DESTAPE
martes, 13 de enero de 2026
FERNANDO BORRONI EN CUBA


